Sobre Nosotros

Tactical Beard Group es un proyecto español nacido oficialmente en 2026, aunque su origen se remonta a muchos años atrás, cuando la preparación dejó de ser una idea y se convirtió en una necesidad real. Surge como la consolidación natural de una forma de entender la vida: anticiparse, reducir vulnerabilidades y asumir la responsabilidad individual y familiar frente a lo imprevisible.

Fundado por Rocco y Vigo, Tactical Beard Group no se define únicamente como una comunidad, sino como un proyecto educativo y una filosofía de vida. Su enfoque del preparacionismo es civil y táctico, alejado del alarmismo y basado en el realismo, el criterio y la experiencia. Prepararse no es esperar lo peor, sino construir resiliencia para sostener lo esencial cuando los sistemas fallan.

El proyecto adopta una visión urbana y rural híbrida, abordando escenarios reales como desastres naturales, fallos de infraestructura, interrupciones de suministros y situaciones de crisis prolongadas. La autosuficiencia, la preparación familiar, la disciplina mental y el uso inteligente de la tecnología forman parte del núcleo de su metodología.

Tactical Beard Group está orientado a todo tipo de público, desde personas que se inician en el preparacionismo hasta quienes buscan estructurar y optimizar sistemas ya existentes. A través de contenido educativo, guías prácticas, protocolos, proyectos DIY y reseñas técnicas, el objetivo es ofrecer herramientas claras, aplicables y sostenibles en el tiempo.

Los valores que definen al grupo son claros: realismo, responsabilidad, criterio y preparación consciente. Sin exageraciones, sin promesas vacías y sin dependencia de soluciones externas. La preparación es entendida como un proceso continuo de mejora, adaptación y aprendizaje.

Tactical Beard Group representa una forma de estar en el mundo: con calma, con control y con la capacidad de responder cuando realmente importa.

Los Fundadores

Nací en Córdoba en 1988, y desde siempre el campo ha sido parte de mi vida. La naturaleza, la autosuficiencia y la supervivencia práctica me han acompañado desde joven, no como una afición extrema, sino como una forma sensata de entender el mundo y estar preparado ante lo inesperado.

Mis primeros pasos en este ámbito llegaron pronto. Con 17 años comencé a participar en el foro Supervivencia y Aventura, donde empecé a formarme, compartir experiencias y aprender de personas con inquietudes similares. Aquella etapa marcó el inicio de un camino que, con el tiempo, se fue consolidando.

Paralelamente, decidí estudiar Magisterio. Con el tiempo entendí que no era algo ajeno al preparacionismo, sino todo lo contrario. La educación, la transmisión de conocimientos y el aprendizaje práctico siempre han sido herramientas clave para la supervivencia. Enseñar a otros a pensar, anticiparse y desenvolverse con autonomía es, en esencia, una forma de preparación.

Durante años, el preparacionismo fue para mí un proceso constante de aprendizaje y práctica tranquila. Sin embargo, los acontecimientos vividos en España marcaron un antes y un después: el COVID, la gran nevada en Madrid, las DANAs y otras situaciones excepcionales dejaron al descubierto la fragilidad de los sistemas de los que dependemos.

El verdadero punto de inflexión llegó con el nacimiento de mi hija. A partir de ese momento, prepararse dejó de ser una opción personal para convertirse en una responsabilidad. Tras el blackout, esa idea se reforzó definitivamente al comprobar cómo familiares, amigos y vecinos no estaban preparados para afrontar ni siquiera situaciones básicas.

No hablo desde el miedo, sino desde la experiencia. El preparacionismo no trata de vivir esperando el desastre, sino de reducir riesgos, ganar autonomía y proteger a los tuyos. Y aquí es donde mi vocación docente cobra sentido: compartir conocimientos claros, prácticos y aplicables para que otras personas puedan estar mejor preparadas.

Hoy mi labor se centra en enseñar y divulgar preparacionismo desde el sentido común, con un enfoque realista, familiar y accesible. Porque prepararse no es ser alarmista, es ser responsable. Y porque cuando llegue el momento, la diferencia no estará en lo que tengas, sino en lo que sepas hacer.

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Nombre: Antonio
Origen: Córdoba, Andalucía.
Edad: 36 Años.

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Nombre: Jose Antonio
Origen: Cádiz, Andalucía.
Edad: 33 Años.

He desarrollado mi vida principalmente en entornos rurales, donde desde muy pequeño aprendí que la autosuficiencia no es una teoría, sino una necesidad. Crecer en contacto directo con el entorno natural me enseñó a observar, adaptarme y resolver problemas de forma práctica, sin depender de soluciones externas que no siempre llegan cuando se necesitan.

Mi vínculo con el preparacionismo comenzó de forma temprana e involuntaria, con tan solo 4 años. Durante mi infancia, mi familia sufrió en varias ocasiones graves inundaciones que llegaron a anegar nuestra vivienda por completo. Vivir situaciones repetidas de pérdida, evacuación y ruptura de la normalidad dejó una marca clara: la seguridad no puede basarse únicamente en que todo funcione como debería.

El punto de inflexión definitivo llegó en 1996, cuando una de esas inundaciones nos hizo perder casi todo. A partir de ese momento entendí que prepararse no es reaccionar después, sino anticiparse antes. El preparacionismo pasó a formar parte de mi vida como una estructura permanente, orientada a reducir vulnerabilidades y a mantener capacidad de respuesta frente a escenarios adversos.

Con el tiempo, esa experiencia se reforzó gracias a mi formación en informática y ciberseguridad. Esto me permitió incorporar una visión técnica y estratégica, entendiendo la preparación como un sistema: análisis de riesgos, protección de infraestructuras críticas, continuidad operativa y respuesta ante fallos, tanto físicos como digitales.

Mi enfoque del preparacionismo es realista y funcional. No persigue escenarios irreales, sino soluciones viables para personas y familias normales. Prepararse, para mí, significa conocer tus límites, reforzar tus puntos débiles y no delegar por completo tu seguridad en sistemas que pueden fallar.

Hoy defiendo una visión del preparacionismo basada en la experiencia real, la disciplina y el criterio. No es una ideología ni una postura extrema, sino una forma consciente de vivir con mayor autonomía y control cuando lo imprevisible deja de ser una posibilidad y se convierte en una realidad.